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Oración en el día del Santo Patrón de los estanqueros

Cada vez son más los servicios que intentamos prestar en los estancos para paliar la caída en la venta del tabaco, no existe la receta universal, hay productos y servicios que funcionan bien en un estanco y en el de al lado son una ruina, pero no debemos desestimar todos de un plumazo. Hoy en día son por desgracia muy pocos los estancos que pueden vivir solo del tabaco, esta es nuestra debilidad más conocida.

Hay muchas empresas que están interesadas en nuestra red de distribución, pero al no estar suficientemente cohesionados no aprovechamos bien las oportunidades y a veces incluso abusan de nuestra desunión y desinformación.

En el caso de las transacciones electrónicas en las que se necesita un punto de venta fiable y personal cualificado es precisamente en las que menos margen nos están dejando porque inevitablemente tenemos siempre una empresa interpuesta que es la que se lleva el bocado del león; recargas telefónicas, venta de tarjetas monedero o prepago, recargas electrónicas de juegos, compras, etc., pago de facturas, billetes y abonos de transporte, envío de dinero, etc., etc.

Sería excelente que desde una Asociación o Federación se organizase una empresa de intermediación para que todo quedase en nuestro gremio, pero entiendo que eso es una utopía, lo único que podemos hacer es luchar porque sea rentable, que no nos vendan la moto de las ventas cruzadas o del incremento de visitas a los estancos, eso no deja de ser una promesa que no tiene porqué cumplirse. La realidad está en la caja, en la contabilidad del estanquero (cuando digo estanquero me refiero a estanqueros, estanqueras o estanqueres, así me ahorro palabras), la realidad que se puede ingresar en el banco. Hay que estudiar los costes, en los que influyen los seguros que debemos contratar, el incremento del seguro del estanco derivado del incremento del dinero en caja, la formación del personal y la comisión que nos cobra el banco en caso de pago con tarjeta de crédito. Este último coste, el de la comisión de la tarjeta de crédito muchas veces hace inviable que prestemos el servicio, de hacerlo, el único que ganaría sería el banco.

¿Qué podemos hacer?, vemos necesario la implementación en nuestros estancos estos servicios y es imposible negociar con los bancos y cajas una comisión inferior al 0,2%, que parece poco pero con las comisiones tan pequeñas que percibimos es la causa de impedir que prestemos estos servicios y no todos tienen fuerza para negociar el 0,2, porque hay estancos pagando el 1%. La única solución posible es que ese coste, dado que es inevitable, no lo paguemos nosotros.

La locura que se ha desatado con el uso de las tarjetas de crédito es increíble y amenaza con acabar con el dinero en metálico, lo que es una desgracia, puesto que el dinero es la forma pública de transacción económica, todas las demás pasan por un intermediario privado y genera costes. Pero todo el mundo está encantado con el pago con tarjetas, hasta el mismo gobierno lo ha recomendado en la pandemia. Por lo general el coste del pago con tarjeta se incrementa en el precio del producto y es el usuario, el que disfruta del servicio, el que lo paga. Pero ¿qué pasa en los estancos?, el precio no es libre, por tanto nosotros somos los que pagamos el capricho. Ya estamos acostumbrados a sufrirlo en el tabaco, aunque la mayoría de los estanqueros ponen topes, bien por importes o por tipo de artículos. En las recargas electrónicas estamos a tiempo de imponer una solución y es que el que se lleva el bocado del león sea el que soporte el coste. No encuentro ninguna razón para que sea el estanco el que paga la comisión de una recarga de una multinacional, hasta ahora eso es así porque históricamente hemos tragado con todo, pero ya no es cuestión de tragar o no tragar, es que económicamente es inviable. Debemos de dejar de hacer el manso, a quien le interese nuestra red de distribución debe apostar de verdad por ella con inversión y asumiendo costes y riesgos. Nos duele la espalda, bajando a partes más nobles, de tanto aguantar el peso que no nos corresponde.

Le pido al patrón de los estanqueros, del que desconozco su nombre, que no hagamos más ricos a los bancos, no hagamos más el canelo, evitemos los cobros con visa en todo lo que podamos y aprendamos a decir NO. Patroncito mío, si lo cumples me aprendo tu nombre y te pongo dos velas.

Gracias a todos por vuestra colaboración. INFOESTANCOS al servicio del estanquero.

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