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El gran riesgo del pequeño estanco

La incertidumbre no ayuda a la inversión. Las malas expectativas dificultan que pensemos que invertir en seguridad es imprescindible en los tiempos que corren. Mi primera visita a un estanco fue hace muchos años, en el 1.989. Desde entonces mucho ha llovido y no siempre de la mejor manera. El sector ha ido sufriendo con el paso de los años un deterioro paulatino en la imagen del tabaco, por parte de instituciones, gobernantes y otros, en busca de un cambio de hábitos sociales supuestamente más saludables.

Hemos observado estupefactos como directivas comunitarias amenazan con ideas tan peregrinas como homogeneizar el paquete para todas las marcas, limitar el número de aditivos que conforman el hecho diferencial de cada marca y fabricante o la increíble y asombrosa idea que en nuestros establecimientos la mercancía tenga que estar escondida a la vista de un potencial comprador. Ante esta coyuntura, es difícil creer en nosotros mismos y en nuestro futuro.

Hay un principio básico en economía que afecta directamente a la inversión:

INCERTIDUMBRE MACROECONÓMICA (Situación económica de Catalunya y España) + INCERTIDUMBRE SECTORIAL (incertidumbre y malas perspectivas en el sector) = ESCASA O NULA INVERSIÓN EN EL NEGOCIO

Inversión en seguridad, una necesidad para todos.

Es difícil pedirle a nadie que invierta en su negocio cuando las perspectivas aparentemente no son buenas. Y digo aparentemente, porque en realidad nuestro negocio, el de la venta de tabaco, a pesar de haber tenido una caída significativa en número de fumadores y en la venta del número de cajetillas, en facturación nominal que es la que afecta directamente nuestros bolsillos, la bajada ha sido mucho más atenuada. Haciendo un ejercicio imaginativo, es muy probable que si no hubiéramos entrado en esta profunda crisis macroeconómica, el volumen de facturación en nuestros estancos, casi con toda seguridad continuaría creciendo, a pesar de todo. Eso demuestra lo consolidado que está nuestro producto en el mercado. Si nos comparamos con la gran mayoría de nuestros vecinos comerciales, los establecimientos de nuestro alrededor, con los que compartimos entorno geográfico y clientes, saldríamos ganando ampliamente en casi todas las comparativas, salvo en lo referente a medidas de seguridad.

Relación entre inversión en seguridad y facturación del estanco. Menos facturación, mayor riesgo. Teoría de los tres tercios.

Tampoco podemos hablar de que toda esta situación afecte por igual a todo el sector de venta minorista de tabaco. Para un mejor entendimiento del razonamiento dividiremos y analizaremos el comportamiento de los estancos en tres grupos. La teoría de los 3 tercios viene a decir que se pueden clasificar los estancos por su facturación en 3 grupos, los de mayor facturación, los de facturación intermedia y los de menor venta. Veremos brevemente cuales son los estancos más vulnerables frente al robo en función de su facturación y las causas.

El primer tercio correspondería a los grandes estancos, a los de mayor volumen de facturación. Este grupo al disponer de recursos, suele tener menos problemas de gestión en casi todo. Normalmente disponen de medios, proveedores y profesionales que les asesoran para el buen funcionamiento del negocio. Son conscientes del riesgo que corren, al tener volúmenes importantes de existencias almacenadas e invierten en las medidas de protección necesarias. También es cierto que representa menos esfuerzo invertir en seguridad al disponer de recursos. Tienen posibilidad de suscripción con aseguradoras solventes que dan cobertura a sus riesgos. Son los de mayor facturación, mejores inversiones en gestión y seguridad, y como consecuencia de ello, a pesar de ser el grupo que almacena mayor cantidad de mercancía en sus almacenes, probablemente son los de menor riesgo frente al robo.

En este segundo tercio de estancos, encontraríamos las expendedurías de facturación intermedia. En este grupo los recursos son más escasos que en el primer grupo y hay que priorizar las inversiones. Es el conjunto de estancos más heterogéneo, donde las decisiones y los criterios empresariales tienen más trascendencia. Hay que priorizar recursos y decidir donde invertimos. Este grupo está más expuesto a tener problemas que el primer grupo. Estamos dispuestos a invertir, si, pero en muchas ocasiones lo imprescindible. En cuanto a la inversión en seguridad, nos encontramos con una voluntad de invertir mayoritaria. El problema es que no tenemos ninguna referencia sobre “cómo” y “dónde” hacerlo en el establecimiento para que sea más seguro. Acabaremos por tener que confiar en la información que nos proporcionan proveedores en muchas ocasiones no habituales, que buscan una venta rápida. Un asesoramiento interesado, puntual y de corto recorrido.

Y por último, el tercer tercio. El estanco que por las circunstancias que sean, ya sea por su situación geográfica o comercial, tienen menos facturación y menos recursos. Son el grupo de mayor riesgo al contrario de lo que puede parecer. Hay escasos recursos que utilizar y tenemos que hacer esfuerzos si queremos invertir en seguridad. Este es el grupo más vulnerable, el que tiene mayor índice de robos. El porqué es muy sencillo. No hay una gestión comercial y empresarial definida y a esto le sumamos los escasos recursos con los que disponemos. Este es el grupo donde se encuentran la mayoría de estancos en el ámbito rural. Los establecimientos en las zonas urbanas están más escarmentados y muchos cumplen unos mínimos. Ese es el motivo que haya un traslado desde el punto de vista del riesgo de robos desde las zonas urbanas a las zonas menos pobladas y con menos sistemas de protección. Este grupo es consumidor habitual de productos de bajo coste. Y el mayor problema es sin duda no ser conscientes del riesgo que asumimos. Pensamos que al ser un estanco pequeño, de poca facturación y como consecuencia de poco almacenamiento de existencias, tenemos menos riesgo. Y paradójicamente es al contrario, ya que la mercancía mínima operativa de un estanco por pequeño que sea es de 30.000€ que es una cantidad lo suficientemente atractiva para que nos visiten bandas organizadas o incluso, delincuentes ocasionales. Sin embargo hay un pensamiento generalizado en este segmento que viene a decir: con los estancos que hay que facturan mucho más que yo… ¿por que van a robarme a mí? Y la respuesta es muy simple: Porque tu establecimiento no tiene suficientes protecciones y por tanto es más sencillo.

El entorno no ayuda. Acuerdos con aseguradoras milagro por parte de asociaciones y gremios.

Una de las finalidades de una asociación o gremio es la de favorecer los acuerdos colectivos para un mayor aprovechamiento de los recursos individuales. Es decir pactar con un proveedor determinado, no con la fuerza individual de cada uno, si no con el peso del colectivo. Esto en principio al parecer es una buena idea. Pero en realidad la mayoría de estos acuerdos buscan solo resultados inmediatos, a corto plazo ¡Hay que vender lo primero a costa de lo que sea! El sector asegurador es ideal para que se creen estos desajustes.

La mayoría de acuerdos comerciales ligados desde las asociaciones, gremios, etc., del sector son consumidos por los asociados con menos recursos. El porqué es muy fácil de entender. Los estanqueros que tienen más posibilidades económicas cuentan con sus propios asesores profesionales que se encargan de cuidar a sus clientes y de mantenerlos informados y contentos. Por el contrario, los estanqueros con menos recursos intentan adquirir productos y proveedores lo más económicos posible, y si ese producto es barato, le da la cobertura de todo lo que uno quiere y necesita, es casi milagroso, y lo “recomienda” tal o cual gremio… pues ya lo tenemos.

Autor del texto: Lorenzo Navamuel

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